lunes, 11 de junio de 2012

SÉPTIMA   SINGLADURA:

Escrita en San Sebastián, lunes  día 11 de junio del año del Centenario del Titanic.

Voy a empezar confesando que me da mucha verguenza escribir esta singladura. Me da verguenza por estar de nuevo con vosotros después de casi un mes "desaparecido". Lo curioso es que hace mucho tiempo que no sentía este tipo de verguenza. Lo curioso es que me está pasando lo mismo que me pasaba de niño, y también de joven, cuando, por algún motivo,  estaba varios días sin ir a la escuela y, cuando regresaba, me daba pánico, me moría de verguenza entrar de nuevo en la clase. Sentía lo mismo que siento  en estos momentos que estoy escribiendo. Y, ni antes ni ahora, sé porqué me pasa esto. Pero bueno, pasado este mal rato, lo primero que os quiero pedir es que aceptéis mis disculpas por esta "desaparición"  ( aunque igual algunos se han alegrado ) . Gracias por vuestra comprensión. Espero,  como dijó el Rey,  que no vuelva a suceder.

La anterior singladura finalizaba con mi entrevista con Enrique Cimas, entonces director del diario donostiarra "Unidad". Me encargó que escribiese algo para saber si reunía condiciones para ser nombrado corresponsal en el barrio pesquero de Trincherpe.

Salí de allí contento e ilusionado. Me creía capaz de escribir sobre la mar algo que le gustase a Enrique Cimas, que era de Valladolid. Me monté en el autobús y en mi asiento, muy cerca del conductor (recuerdo que se llamaba Pepín), me puse a pensar que iba a escribir. El trayecto, desde San Sebastián a Trincherpe, tardaba 20 minutos y los aproveché bien. Cuando llegué a mi parada ya tenía pensado de quien y que escribir.

Tenia que escribir sobre la mar y más concretamente sobre la pesca. No tenia que buscar muy lejos, lo tenía en casa. Se me ocurrió hacerle una entrevista...¡¡ a mi abuelo !!.

Mi abuelo, paterno, como yo nacido en Corme, era, sin duda,  un tipo especial.  Le puse de "sobrenombre" Papa Abelino. La figura que yo tengo de mi abuelo Papa Abelino es la de un hombre recio, fuerte, guapo, de pelo blanco, republicano y , parece que lo estoy viendo, siempre sentado en una silla del salón, siempre con su cigarro y su taza de café con ron (más ron que café) y siempre contándonos sus historias de la mar.

--"Papa Abelino", necesito que me cuentes tu mejor historia de la mar. Algo especial que te haya sucedido. Tengo que escribir una crónica para que pueda ser corresponsal de "Unidad" aquí en Trincherpe, para escribir de temas de la mar"-- Se lo dije todo seguido, casi sin respirar, para evitar darle oportunidad de decir que no. Pero me lo dijo¡¡

--"Pero hijo, tu sabes que hora es?. No seas insensato. Yo no perdono la siesta ni a Dios, por lo tanto, si quieres que te cuente algo, vuelve a partir de las seis"--

Dicho y hecho. A las seis en punto volvía a casa de mis abuelos (vivían frente a mi casa).

La verdad es que Papa Abelino se portó como un autentico "lobo de mar". Estuvimos hablando casi tres horas. Escribí un precioso articulo y, al día siguiente me presenté en el despacho del director.

--"Muy bien joven, Lo leeré y le llamaré. Déjeme su número de teléfono"--

--" Es que verá....no tenemos teléfono en casa".

-- "Esta bien, pasate mañana y hablamos".

Acudí puntual a la cita, pero iba tranquilo, estaba seguro que los 9 folios que había escrito le iban a gustar. Estaban escritos con sencillez, con mucha humanidad y algo de gracía, pero, sobre todo, era un reportaje real, aunque pareciese una historia para un libro.

--"Esto lo has escrito tú?. "Es una historia real?". "Tu abuelo, al que llamas Papa Abelino existe?.

--"Si director. Lo he escrito yo, son historias reales y Papa Abelino existe".

--"Puedes empezar mañana. Ahora pasa al despacho de Javier Inaraja, el gerente del periódico para que te prepare los papeles de corresponsal". "Ha, perdona, lo has hecho muy bien. Si te esfuerzas puedes llegar a ser un buen periodista. Mañana espero tu primera crónica como corresponsal. Inaraja te dirá cuanto vas a cobrar por cada crónica".

Y así empecé mi carrera hacia el Titanic. Siempre estaré agradecido al amigo, al maestro, a la persona excepcional y ejemplar que era, y sigue siendo Enrique Cimas Rotondo, que ahora vive en León y que, a pesar de estar jubilado "no tiene tiempo para nada".

Escribí muchos artículos. Me nombraron "corresponsal en la mar". Más tarde  corresponsal de la Agencia EFE y también de Europa Press. Recibí algunos premios y distinciones profesionales y del periodismo escrito pasé a la radio......pero esa es otra historia que les contaré, prometido, mañana.

Pero antes de poner el punto y final de esta singladura, quiero daros una noticia importante, bueno, dos.

La primera es que, gracias al trabajo de Ander García y Luís Mercé, podéis entrar directamente en este Blog: El Capitán del Titanic, directamente desde la Web de la Fundación: www.fundaciontitanic.com 

La segunda es que hoy queda inaugurado este nuevo espacio. Lo llamaremos : El carajo de la vela. ( Para los que desconozcáis el significado de la palabra CARAJO, os diré que el carajo es una especie de "cestilla", situada en la cruceta más alta del palo mayor de los antiguos barcos veleros donde se mandaba, castigados, a los tripulantes que cametian alguna falta muy grave. Ese castigo significaba casi la pena de muerte ya que muy pocos  eran capaces de aguantar el movimiento del palo mayor, en lo más alto del barco y casi sin lugar donde agarrarse, por lo que terminaban cayéndose, unos a la cubierta del barco y otros a la mar.. De ahí viene la frase "Vete al carajo de la vela".

Hoy, nuestro primer Carajo de la Vela no es un castigo, sino una sonrisa. Lean con atención este relato e imagínense la escena:





EL  CARAJO  DE  LA  VELA:

Un amigo mío, marino mercante, embarcado en el buque "Esperanza Blanca", llegó al puerto de Cádiz. Cuando estaba paseando con un compañero de tripulación por la calle San Fernando vió una  óptica y se acordó que su novia necesitaba unas gafas graduadas. Pensó, esta es mi ocasión para comprarle las gafas a Marta, su novia, por lo que decidió comprarle unas monturas muy bonitas que vio en el escaparate. Entraron en la óptica.

Después de ver unas cuantas, se  decidió por las que había visto en el escaparate y se las compró...

La dependienta se las envolvió y pagó la cuenta  pero, al marcharse,
en lugar de coger el paquete con las gafas, cogió otro  muy
parecido que había al lado.. El paquete contenía unas bragas que
una  clienta de la óptica acababa de comprarse en una corsetería.

Mi amigo, que no se dio cuenta de la  equivocación, se fue
directamente a correos y le envió el paquete a su novia,  junto con
una  carta.

La novia al recibirlo se quedó  extrañadísima con el contenido así
que abrió la carta y leyó:

" Querida Marta:
Espero que te guste el  regalo que te envío, sobre todo por la
falta que te hacen, ya que llevas  mucho tiempo llevando las mismas
y éstas son cosas que se deben cambiar de  vez en cuando.

Espero haber acertado con el modelo.

La dependienta me dijo que era la última moda, de  hecho me enseñó
las suyas y eran iguales.

Yo, para comprobar si eran ligeras, las cogí y me  las probé allí
mismo. No sabes como se rió la dependienta, porque esos  modelos
femeninos en los hombres quedan muy graciosos y más a mí,  que
sabes que tengo unos rasgos muy prominentes. Una chica que había
allí  me ayudó también a decidir. Me las pidió, se quitó las suyas
y se las puso  para que yo pudiera ver el efecto. A esta chica le
lucían menos que a la  dependienta, porque el pelo se las tapaba un
poco por los lados, pero aún  así, me pareció que le favorecían
muchísimo.

Finalmente me decidí y te las compré. Póntelas y  se las enseñas a
tus padres, hermanos y, en fin, a todo el mundo, a ver qué  dicen.
Al principio te sentirás rara... acostumbrada a ir con las  viejas,
y últimamente a no llevar ningunas... pero sobre todo, mira que  no
te estén pequeñas, si no te van a dejar señal cuando te las quites.


También me gustaría que se las enseñases a D. José, el párroco,
que ya sabes que de esto entiende mucho porque él también las usa
de vez en cuando, que me lo ha contado Julia, su cocinera.

Ah!!!,y ten cuidado también de que no te  estén grandes, no sea que
se te caigan cuando vayas andando.

Para que te sean útiles y resulten más bonitas,  me han aconsejado
que las limpies muy a menudo.

Igualmente me recomendaron que tengas  cuidado con los roces porque
se acaban estropeando. Llévalas con cuidado y,  sobre todo, no
vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, que tú tienes la
costumbre de  quitártelas en cualquier parte. En fin, para que te
voy a decir  más...

Estoy deseando vértelas puestas... Creo que este  es el mejor regalo
que podía hacerte.

Un  beso...

Espero os haya gustado.

Muy cordialmente.

Jesús Ferreiro.
El Capitán del Titanic.Blog.
www.fundaciontitanic.com
. . . - - - . . .

3 comentarios:

  1. Fenomenal Capitán!!
    Seguimos en contacto......

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  2. Fenomenal Capitán!!!!
    Seguimos en contacto.....

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  3. Hola de nuevo, seguimos pendientes de tu historia, no te preocupes si tardas, comprendemos que estás muy ocupado con tu trabajo. Lo importante es que disfrutes recordando tus experiencias y que las compartas con nosotros. Besos y muchas gracias.

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